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jueves, 1 de diciembre de 2016

The Neon Demon. La belleza eterna

Nicolas Winding Refn presentó su nueva película como clausura del pasado Festival Internacional de Sitges y del reciente Festival de Terror de Molins de Rei. "The Neon Demon" ahonda en el concepto de la belleza femenina y, siguiendo el estilo tan característico de este director danés, está repleta de imágenes de gran estética.

La joven Elle Fanning ("Super 8" o "Maléfica") nos deleita en el papel de Jesse. Con su ingenua presencia y su porte encantador, pretende introducirse en el mundo de la pasarela, la fotografía y, en definitiva, la moda. Como es evidente, se encuentra aquello que nos ofrece nuestra amable sociedad: una competencia encarnizada donde el resto de atractivas mujeres luchan para ser vistas, para no ser invisibles y poder llamar la atención con el físico que les han proporcionado su naturaleza. 

El argumento de la película es tan solo una excusa para mostrar la dicotomía entre hombre y mujer. Seguro que al director no le importaba mucho el guión, sino que fotograma a fotograma, pretendía algo más profundo: mostrar la distancia emocional que se aprecia cuando sólo vemos en las personas objetos de deseo y de manipulación. Para ello, la película proporciona momentos grotescos y osados, que por desgracia no siempre están alejados de la realidad, y excelentes planos subjetivos repletos de metáforas, hipérboles y comparaciones que te embriagan y te sumergen en la vorágine del metraje.

Ya en su día, los filósofos abordaron el concepto de belleza desde diferentes perspectivas. Unos consideraban que era inherente al objeto de estudio y otros se planteaban que la belleza dependía de quién la observara. Otra línea de reflexión planteaba que la belleza era aquello que tenía valor y, sin duda alguna, este último planteamiento es el que rige durante todo el film. Así, se nos muestra que la validez de la mujer radica en lo sensual que se muestre, en el contoneo de sus movimientos, en lo atractiva que parezca y en la voluptuosidad de sus curvas. En definitiva, una visión exageradamente machista donde la mujer queda relegada a un objeto de valor que se mide en base a postulados de la libido. 

Las diferentes chicas protagonistas son objetos de valor que se venden al mejor postor y no dudan en modificar su cuerpo hasta la saciedad con tal de conseguir aquello que denominan belleza eterna (cosa que por otro lado, nunca conseguirán). La invasión de los ultracuerpos bellos nos deleita con seres femeninos esbeltos pero que carecen de toda emoción y sentimiento que compartir. Estos cuerpos exentos de alma y carentes de emociones son los que se enfrenta la protagonista.

Sabemos que en la vida real, la cirugía con fines meramente estéticos está muy extendida pero, mejor que ahondar en este tema (en el que seguro encontramos tanto defensores como detractores), prefiero que cada uno saque sus propias conclusiones después de haber visto la película. En cualquier caso, desde nuestro punto de vista, la realidad debería ser que, aunque modifiques tu cuerpo, mantengas tu esencia interna.


Lo que sí que deja claro esta historia es que el canon de belleza contemporáneo es muy exigente, poco realista y se encuentra muy alejado del canon cotidiano de las personas que no están vinculadas al mundo de la moda. No obstante, siguen siendo modelos a seguir por centenares de fans, jóvenes y no tan jóvenes. Modelos que a menudo están repletos de excesos y excentricidades que se les consiente, se normalizan e incluso aceptan contando con la premisa de que estos han de ser diferentes ya que forman parte de otro mundo. Mundo que sobrepasa en ocasiones el límite de lo legal, pero en el se mira hacia otro lado durante un tiempo conveniente.

En cuanto al concepto de belleza, Kant añadía que era aquello que nos provoca satisfacción o aversión, Refn incluía otro concepto asociado que en teoría debía ser antagónico: belleza y violencia. y, en cambio, el director postmodernista nos hace hincapié en la posibilidad de captar la belleza a partir de la extrema violencia, el sadismo y el canibalismo.

Así, no existe un ápice de amistad y compañerismo entre las diferentes candidatas para conseguir la fama. La fama y el poder todo lo valen y las otras tres protagonistas que acompañan a Jesse, nos dejan entrever un elenco de personajes a cual más variopinto: Ruby (Jena Malone) es la maquilladora con esencia masculina que acogerá a la virginal Jesse; Gigi (Bella Heathcote) es una femme fatale que hará cualquier cosa para mantener la belleza y Abbey Lee como Sarah, será la sombra de las otras dos hasta que no tenga más remedio. 


Como sugería al inicio de este post, el guión no es nada del otro mundo y tampoco nos ofrece revelaciones que ya no sepamos. Ahora bien, la puesta en escena es excelente y todos los fotogramas son una delicia audiovisual, ya que a la estética de la película se le une una extraordinaria banda sonora de música electrónica (Cliff Martinez) muy intensa y alineada con todo lo que ocurre en la trama. 

Considero que es un película complicada, genuina y de autor, de esas que te dejan un sabor de boca agrio y amargo con punto ácido y picante a la vez. Difícil de entender a primera vista pero con gran profundidad si te parar a reflexionar. Para aquellos salvajes que disfrutan con algo nuevo.

Por Sergi Sanmartí (@Horadelsdaus)

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